El presidente Javier Milei volvió a quedar en el centro de la escena durante la presentación del informe de gestión del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en la Cámara de Diputados, donde combinó gestos de respaldo político con cruces contra la oposición y un nuevo exabrupto dirigido a periodistas.
Ubicado en el palco central junto a su hermana, Karina Milei, y rodeado por ministros como Luis Caputo y Sandra Pettovello, el mandatario siguió durante más de una hora la exposición de Adorni, en una señal explícita de apoyo frente a las acusaciones judiciales y políticas que pesan sobre el funcionario.
Aunque en un inicio se mostró calmo y observador, Milei reaccionó con entusiasmo cada vez que el jefe de Gabinete repasó logros de gestión, levantándose para aplaudir o abrazar a integrantes de su equipo. “Adorni estuvo muy bien”, sintetizaron desde el oficialismo, donde hicieron un balance positivo de la presentación.
El clima se tensó cuando legisladores de la oposición increparon al Presidente desde sus bancas. Hubo un primer cruce con el diputado Aldo Leiva, quien le exhibió un cartel por presuntos hechos de corrupción vinculados a Adorni. Sin embargo, el momento de mayor tensión llegó con las intervenciones de referentes de la izquierda como Myriam Bregman y Néstor Pitrola, que cuestionaron la política exterior del Gobierno.
Milei abandonó su tono contenido y respondió con gestos ampulosos, gritos y sarcasmo, incluso simulando corazones con las manos y lanzando besos irónicos hacia las bancas opositoras, en una escena que volvió a mostrar su estilo confrontativo.
Tras el discurso, el Presidente se retiró del recinto antes de que comenzara la ronda de preguntas —instancia en la que se concentraban los cuestionamientos más duros hacia Adorni—, en lo que fue interpretado como una forma de evitar quedar expuesto en el tramo más incómodo de la sesión.
En los pasillos, al ser consultado por un periodista sobre si las explicaciones del jefe de Gabinete eran suficientes, Milei fue tajante: “¡Es suficiente. Chorros!”, lanzó sin detenerse, en una nueva embestida contra la prensa.
El episodio se sumó a otro momento tenso previo a su salida, cuando ante una pregunta sobre las denuncias contra Adorni respondió: “Los corruptos son ustedes”, profundizando su confrontación con los medios.
La presencia del Presidente en el Congreso funcionó como un claro respaldo político a su jefe de Gabinete, quien enfrenta cuestionamientos por su patrimonio y una causa judicial en curso. Sin embargo, su rápida retirada y el tono confrontativo volvieron a desplazar el eje del debate, dejando en segundo plano el contenido del informe de gestión.