Comienza enero y vuelve una fecha imposible de olvidar. El 15 de enero de 1944, un sábado de verano a las 20.49, la provincia fue sacudida por uno de los terremotos más devastadores de la historia argentina.
En apenas segundos, una ciudad entera quedó reducida a escombros y más de 10.000 vidas se apagaron para siempre.
El epicentro se localizó a unos 20 kilómetros al Norte de la capital sanjuanina, en cercanías de La Laja, en Albardón. El sismo alcanzó los 7,4 grados en la escala Richter y una intensidad máxima de IX en la escala Mercalli modificada. Su fuerza fue tal que se sintió también en Córdoba, La Rioja, Mendoza y San Luis.
Después del sacudón, llegó la desolación. Una lluvia torrencial cayó durante días, acompañada por un frío inesperado. Luego regresó el calor intenso del enero sanjuanino, y con él el drama más crudo: el olor de los cuerpos atrapados bajo los escombros.