San Lorenzo transpiró de lo lindo para eliminar a Platense y avanzar a los octavos de final de la Copa Argentina. Luego de igualar 0-0, se impuso por 4 a 3 en la tanda de penales con un Augusto Batalla clave en cada jugada, dado que atajó dos ejecuciones y convirtió el remate decisivo. Con un primer tiempo favorable para el Ciclón y un complemento con el Marrón más cerca del arco, la definición desde los 12 pasos se tornó dramática e inédita por lo que ocurrió durante la misma. Primero se generó una disputa en el sorteo. Yael Falcón Pérez les explicó la metodología a Gastón Suso y a Batalla. Aunque al capitán del Calamar no le pareció correcto que el arco donde se iba a patear estuviera prefijado y la moneda sólo definiera qué elenco iniciaba la serie. Al club azulgrana le era positivo que la llave se resolviera de espaldas a la tribuna con los hinchas del Cuervo. Tras la disputa ocurrió algo impensado. Cuando el defensor tiró, el pie izquierdo, el de apoyo, se hundió generando un cráter. Ante la evidencia del pozo en el césped, el juez definió el cambio de arco. Y se generó otra pelea. Batalla exigió que se mantuviera la valla para la definición. El cuerpo arbitral intentó explicarle que la zona no estaba apta. Pero el jugador incluso planteó el reinicio de la tanda. Luego el arquero rechazó los intentos de Vicente Taborda y Rolando Martínez, ambos arrojándose hacia su derecha, a media altura. Y cerró la tanda con un tiro potente, bajo y cruzado, para desatar el festejo colectivo de cara a los fanáticos del Ciclón, que entonaron el “queremos la Copa".