La vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner compartió hoy un escrito donde ratifica su decisión de no ser candidata y recorre los últimos años en Argentina al tiempo que carga contra los sectores opositores por sus discursos cargados de “violencia verbal y simbólica”, los cuales se ven impulsados por los medios de comunicación hegemónicos y se termina de materializar en la calle con el intento magnicidio en su contra, en el marco de los 40° aniversario de democracia ininterrumpida en el país.
“Una parte importante de la ciudadanía no se siente representada ni contenidas sus aspiraciones, en una Democracia que se perdió en lo económico, degradó en lo social y ha comenzado a romperse en lo político e institucional. Con bronca y desilusión aparece lo que hace tiempo atrás denominé como la “insatisfacción democrática”, comenzó la exmandataria.
Cristina Fernández ratifica su decisión de no postularse
“Ya lo dije el 6 de diciembre del 2022. No voy a ser mascota del poder por ninguna candidatura. He dado muestras, como nadie, de privilegiar el proyecto colectivo sobre la ubicación personal. No voy a entrar en el juego perverso que nos imponen con fachada democrática para que esos mismos jueces, encaramados hoy en la Corte, dicten un fallo inhabilitándome o directamente sacándome cualquier candidatura que pueda ostentar, para dejar al Peronismo en absoluta fragilidad y debilidad frente a la contienda electoral. Los hechos recientes me han dado la razón”, sostuvo.
Sobre su decisión, explicó que no fue tomada de manera apresurada. “Los conozco, sé cómo piensan, cómo actúan y cómo van a actuar. Los he visto a lo largo de la historia y experimenté su juego en carne propia y de mi familia, con una persecución atada con precisión quirúrgica al calendario electoral”, precisó.
“Frente a una derecha cuya única propuesta es arrebatar derechos, el peronismo sigue siendo el espacio político que garantiza la defensa de los intereses del pueblo y de la Nación”.
Pérdida de la Democracia económica
Por un lado, Fernández de Kirchner analiza el deterioro económico del país, del cual pone su inicio en 2016, con la reciente llegada del gobierno de Cambiemos a la Casa Rosada. De acuerdo a su estudio, es en ese año se “daba inicio a un brutal nuevo ciclo de endeudamiento externo que culminaría con el retorno del Fondo Monetario Internacional a través de un préstamo insólito, inédito y político, cuyo objetivo no sólo era ayudar a ganar las elecciones a ese “gobierno amigo”, sino también permitir la retirada en dólares de los fondos de inversión especulativos”.
En relación a este punto, la titular del Senado sostiene que existe un círculo vicioso en el vínculo con el FMI, la institución que “toma el timón de la economía argentina, impone su programa económico y se dispara otra vez el proceso inflacionario sin control”, una casualidad a la que desvincula de la “categoría política”, lo que explica, por qué ninguno de los dos Presidentes que aceptaron pactar con la entidad financiera (Mauricio Macri y Alberto Fernández) conserve su “aptitud electoral”.
“Sin embargo, en política sí hay causalidad y la determinante es la economía”, continuó la ex presidenta para luego pasar a explicar que en un marco donde hay endeudamiento en dólares, “el carácter bimonetario inevitablemente coloca en rojo la cuenta corriente” del país.
En tal sentido, repasó la situación a la que asegura que el país está acostumbrado: “Ante la escasez de dólares, siempre termina con la inflación descontrolada, corridas cambiarias contra la moneda nacional, devaluación y más inflación. Así resulta imposible para cualquier gobierno administrar razonablemente la natural puja distributiva por el ingreso y convierte a la inflación en el más fenomenal instrumento de transferencia de recursos de toda la sociedad a los sectores más ricos y concentrados de la economía que se apoderan de esa renta extraordinaria en un marco de laxitud tributaria”.
Además, Cristina Fernández de Kirchner pone a la pandemia como un factor determinante que vulneró la economía, no solo la salud y el ámbito social. “De la pandemia no salimos mejores”, aseveró.
En la misma línea, llamó a los que creen que la única causal de la inflación es lo monetario a que revisen “los gráficos sobre evolución de la Base Monetaria a precios constantes y como porcentaje del PBI, que publica el Banco Central todos los meses”.
La decadencia de la Democracia social y el paradigma peronista
La dirigente considera que por primera vez en la Argentina “convive un bajo índice de desocupación (6,3%) con un alto nivel pobreza (40%)”, lo que traduce como a trabajadores pobres, aún en relación de dependencia, y al surgimiento de una sociedad rural, “donde una parte accede a todos los bienes y servicios y la otra, mayoritaria, ve notablemente reducidas sus posibilidades de progreso o, directamente, carece de ellas”.
Es en este sentido y con la mirada en la crisis del 2001, que la ex presidenta enfoca su discurso en la violencia de la que se considera víctima por medios de comunicación y referentes opositores.
Si bien hace 22 años atrás, Argentina atravesó una infinidad de crisis y cinco presidentes en un breve lapso de tiempo, Fernández de Kirchner destaca que “en ninguno de estos momentos se puso en duda el Pacto Democrático plebiscitado en octubre de 1983, por el cual ni la violencia política sobre el adversario ni la proscripción electoral serían elementos del accionar político”.
Sin embargo, con la mirada en el presente, expresa: “los fantasmas del pasado han vuelto a la realidad política argentina. Durante el año 2022 vimos cómo la violencia verbal y simbólica que, desde hace años venía siendo implantada en la sociedad por los medios de comunicación hegemónicos, se materializó en la calle a través del accionar de grupos violentos que agredían, insultaban y amenazaban de muerte con bolsones mortuorios, guillotinas, antorchas, piedras y escraches”.
“El objetivo de estos grupos estaba absolutamente direccionado. No era contra todos los partidos políticos o todos los dirigentes, como en la crisis del 2001. Era contra el peronismo o el kirchnerismo, como más te guste”.
Es acá, cuando la vicepresidente recuerda el atentado que sufrió el pasado 1 de septiembre frente a su casa en el barrio porteño de Recoleta. “Acompañada por Dios y la Virgen y rodeada de compañeros y compañeras, atentaron contra mi vida”, relata.
En tal punto, cuestiona el hecho que tras el “magnicidio frustrado”, los grupos que “fustigaban, escrachaban y amenazaban, desaparecieron como por arte de magia”.
“Esto confirma sin lugar a dudas, el carácter premeditado y carente de cualquier viso de espontaneidad de la violencia política de estos grupos. Eran fogoneados y financiados por la oposición y los medios de comunicación hegemónicos le garantizaban amplia cobertura mediática”.
Como ejemplo a su planteo, Cristina Fernández recordó el titular de la nota del periodista Héctor Magnetto, publicada en Clarín: “La bala que no salió y el fallo que sí saldrá”, lo que, según la mandataria, es “la principal usina de difusión del odio” hacia ella y su familia.
Además, considera: “Es una suerte de lamento por el fracaso del asesinato, pero anticipando el fallo que pocos días después exponentes del Partido Judicial dictarían en mi contra y cuyo resultado condenatorio preanuncié públicamente tres años antes cuando se inició el juicio conocido como la obra pública de Vialidad Nacional. La condena e inhabilitación en dicha causa tiene una única traducción política y electoral: la proscripción”.
En esa línea, la titular del Senado considera que no solo se busca la proscripción de una persona sino del peronismo, aunque algunos busquen negarlo, la realidad “una vez más lo confirmó”.
El fallo de La Corte Suprema que suspendió las elecciones en Tucumán y San Juan
“El mismo día y a la misma hora en que dictaban este fallo, en la Comisión de Juicio Político de la Cámara de Diputados de la Nación se estaban denunciando tanto el escándalo de la obra social del Poder Judicial que involucra a uno de los miembros de esta Corte, como el del enriquecimiento ilícito de su Presidente”, destacó la vicepresidenta.
La referente del peronismo sostiene que en diciembre, cuando anticipó lo que podría llegar a pasar no lo hizo como parte de un “ejercicio de artes adivinatorias, sino con la comprensión de la etapa histórica” que atraviesa el país.
“Así como tres personas lo hicieron con las provincias de Tucumán y San Juan, no tengan dudas de que lo harán contra mi persona con el fin de evitar que el Peronismo pueda participar del proceso democrático, o bien debilitarlo, conduciéndonos a un callejón sin salida”.
De todos modos, la legisladora refuerza la necesidad de construir un programa de gobierno que “vuelva a enamorar a los argentinos y las argentinas y convencerlos de que un país mejor no sólo es posible sino que, además, es deseable”.
Por último, Cristina Fernández de Kirchner se refirió a “los que exigen la desaparición del peronismo o del kirchnerismo -cual caricatura de la “solución final” para la Argentina-” y recomendó que revisen la historia y la larga lista de ‘“exterminadores vernáculos” que nunca pudieron convencer a los argentinos que comer bien y cuatro veces al día es una cuestión ideológica; que tener un lugar digno para vivir y ver crecer a sus hijos, estudiar y progresar es de populistas; o que trabajo y salarios dignos es una creencia antigua”.
“A ellos les digo: no pudieron ni podrán acabar con la memoria ni los sueños de millones de argentinos y argentinas a vivir en una nación libre, cuyo pueblo progresa en orden y es feliz”, concluye la vicepresidenta.